Un dato a tener en cuenta cuando se trata del aluminio y del que ya hemos dejado alguna pincelada en anteriores artículos es el ahorro y bajo impacto ambiental que tiene dicho material. La industria del aluminio, es una de las industrias más sostenibles que existen mediante a implicamiento que esta industria tiene en la conservación del medio.

La cantidad de inicial de energía usada para la fabricación del aluminio desde la materia prima se minimiza a través del reciclado de este. El proceso ahorra el 95% de la energía inicial, generando solo un 5% de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al proceso inicial, un porcentaje muy bajo comparado con la media.

La cantidad de aluminio que actualmente está en uso constituye un recurso que desde el punto de vista ecológico es muy renovable y eficiente, coherente en todo momento con los objetivos actuales de desarrollo sostenible. Esto se debe gracias a su ciclo de vida sostenible por aspectos tales como su abundancia, su tasa de recuperación, su reciclabilidad,…

También hay que tener en cuenta la mejora continua de su comportamiento medioambiental con el material, desde su producción, uso y reciclado. En este último punto hay que considerar que el aluminio se puede reciclar indefinidamente sin perder en ningún momento sus propiedades físicas ni su calidad. De esta forma se puede fabricar productos íntegramente con materiales reciclados.

En la red europea se ha aumentado la recuperación de productos de aluminio, incrementando de esta forma su tasa de reciclaje de forma ostensible. Dicha actividad es actualmente económicamente rentable. En la actualidad el aluminio reciclado representa un tercio del consumo del aluminio global, un dato a tener en cuenta para comprobar la importancia del reciclado de este. En Europa, la tasa de reciclado es del 95% para las aplicaciones en construcción.

Con este artículo hemos querido hacer hincapié en lo bueno que es dicho material y su reciclado para el medio ambiente.